Conservas Serrats dona piezas de colección al Museo del sector conservero de Vizcaya

•    El museo se abrirá al público en breve en Bermeo.
•    Conservas Serrats aporta una colección de maquinaria conservera clásica.
•    El nuevo centro de interpretación de la conserva se enmarca en un proyecto turístico-cultural.

Conservas Serrats apuesta por la participación en proyectos culturales donando parte de su colección de maquinaria conservera al futuro museo de la interpretación de la conserva de pescado que se inaugurará próximamente en Bermeo. Teniendo en cuenta la enorme experiencia y tradición de Serrats en la fabricación de conservas de pescado, especialmente de Bonito del Norte, Atún Claro y Anchoas del Cantábrico desde el año 1890, su participación aporta un valor importante.

Este donativo incluye piezas relacionadas con la producción de las latas para conservas: cizallas para cortar hoja de lata, prensas para cortar las tapas, soldadores manuales, pestañadotas, rebordeadoras, engomadoras de tapas, etc.. Todas ellas permitían construir los envases a partir de planchas de lata, que luego se empleaban para empacar los diversos pescados que a lo largo de la dilatada historia de Serrats se han comercializado.

Ignacio Serrats, Director General de Conservas Serrats, explica que:

Uno de nuestros deseos al donar estas máquinas al Museo de Bermeo es perpetuar que en este pueblo marinero existió una de las pocas fábricas del litoral cantábrico que fue capaz de cerrar el ciclo, es decir, que todos los pasos desde la compra del pescado hasta el producto en conserva terminado se producían en la misma fábrica.

Hay piezas cuya trascendencia histórica va incluso más allá del ámbito conservero: la “prensa de embutición”, importada en 1933, permitía por su potencia fabricar no sólo la tapa sino el cuerpo de la lata. Esta máquina ideada en principio para las latas de sardinas fue requisada durante la Guerra Civil para fabricar vainas para bombas.

Todas estas piezas procedentes de Conservas Serrats estarán incluidas en la colección del museo, ubicado en el área de oficinas de la antigua conservera Ormaza, en la calle Askatasun Bidea. El edificio, que cerró sus puertas en enero de 2008, fue diseñado por el arquitecto Pedro Ispizua. Cuenta con un total de 850 metros y ha costado medio millón de euros. Se trata de un inmueble racionalista para el que la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública ha solicitado la declaración de Bien Cultural con la categoría de monumento.

El museo se articula como un centro de la interpretación de la conserva y completa un circuito de visitas donde los interesados podrán ver también el Museo del Pescador, en la Torre Ercilla, y la réplica del ballenero del siglo XVII atracado en el muelle del Artza.

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